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RENOVACIÓN CARISMÁTICA CATÓLICA EN EL ESPÍRITU SANTO

Prelatura de

Cancún-Chetumal

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TE DAMOS LA BIENVENIDA

— Que este movimiento comparta con todos en la Iglesia el Bautismo en el Espíritu Santo. Es la gracia que habéis recibido. ¡Compartidla! ¡No os la guardéis para vosotros! P. Francisco

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Conoce mas sobre la Renovación Carismática Católica en el Espíritu Santo     

La Renovación Carismática Católica (RCC) es una corriente de gracia por medio de la cual el Espíritu de Dios nos lleva a vivir de manera vivencial la realidad del Cuerpo de Cristo.

La Renovación es una conversión y entrega constante a Dios, una docilidad creciente al Espíritu Santo. De allí que para la Iglesia, la Renovación es un Pentecostés actual para renovar la Iglesia de hoy. La RCC, más que ser un movimiento en la Iglesia, es la Iglesia en movimiento.

En ese sentido se expresó el cardenal León Joseph Suenens cuando escribió en su Carta Pastoral para Pentecostés de 1973 lo siguiente: “Digamos de una vez que no se trata de un Movimiento nuevo en el sentido usual del término, sino de una corriente de gracias que el Espíritu Santo hace surgir por todas partes. La Renovación Carismática no es un movimiento, sino el moverse del Espíritu Santo”.

Por su parte, monseñor Alfonso Uribe Jaramillo (Colombia), la definió de esta forma:

La Renovación Carismatica Catolica es:

  • Un mejor conocimiento de la Persona y de la Obra del Espíritu Santo.

  • Una experiencia profunda de su presencia en nosotros y de acción en nuestras vidas. Una entrega sin limitaciones a la conducción del Espíritu Santo y una constante docilidad para seguir sus inspiraciones.​

  • Es la renovación del amor en todas sus proyecciones (Del libro: “Conozca la Renovación Carismática”).



El padre Benigno Juanes s.j., destacado líder de la RCC de República Dominicana, la define de esta manera: “La Renovación Cristiana en el Espíritu Santo –como también se conoce en algunos países a la RCC– es el redescubrimiento experimental del poder del Espíritu Santo en cada uno y en la Iglesia, y la apertura a su acción, para vivir el Evangelio en plenitud (hasta sus últimas consecuencias), para evangelizar con poder, ser testigos de Cristo resucitado y renovar todas las formas de presencia –y servicio– de Cristo en la Iglesia y en el mundo” (Del libro: “¿Qué es la Renovación Carismática Católica y qué pretende?”).

Fundamentación Teológica de la Renovación

La base teológica de la Renovación Carismática está en el Misterio Trinitario y, particularmente en el conocimiento progresivo de la Persona del Espíritu Santo y en su acción insustituible e ininterrumpida en la Iglesia y en cada uno de nosotros. Pero la Renovación no se centra exclusivamente en el Espíritu Santo, minimizando la acción del Padre y la de Jesús. Muy al contrario, el Espíritu Santo es quien da al cristiano testimonio de Jesús (Jn 15, 26) y quien lo capacita para que sea testigo de su resurrección. Precisamente uno de los frutos de la Renovación es la proclamación alegre que muchos están haciendo de un Jesús vivo, «constituido Señor y Cristo por Dios» (Hch 2, 36) y a quien están sirviendo con gozo pascual.


Comunicamos una Experiencia Fundamental

Debemos conocer también qué es la Renovación Carismática, según los Estatutos del ICCRS, aprobados por S.S. Juan Pablo II. Allí se nos dice que: “La Renovación Carismática Católica es un movimiento mundial, pero no uniforme, ni unificado. No tiene fundador particular, ni un grupo de fundadores como muchos otros movimientos. No tiene lista de miembros participantes.

La Renovación Carismática es la reunión muy diversa de individuos, grupos y actividades, con frecuencia del todo independientes unos de otros, en diferentes grados y modos de desarrollo, con diversos énfasis; y que sin embargo participan de la misma experiencia fundamental y persiguen los mismos objetivos generales”.

Esta experiencia fundamental es la efusión del Espíritu Santo –o bautismo en el Espíritu–, que es una renovación de las gracias recibidas en nuestro bautismo sacramental, y que nos lleva a vivir la vida nueva en el Espíritu.

Para que el objetivo de la Renovación pueda irse logrando cada vez con mayor perfección, el Espíritu Santo ha suscitado cuatro medios fundamentales, que son los “caminos” a través de los cuales la renovación va alcanzando su objetivo.

Estos cuatro medios son patrimonio común de la Iglesia no son propiedad exclusiva de la Renovación. De hecho no hay nada en la Renovación que no se haya tomado de la Iglesia.

Sin embargo se dice que son medios fundamentales porque la Renovación los toma y los hace indispensables en todas sus comunidades, imprimiéndoles determinadas características que le dan una identidad definida, un modo de ser particular con el que la Iglesia se enriquece.

Estos cuatro medios fundamentales en donde los miembros de la Renovación participan en un momento dado son:

La Renovación ha surgido de la Iglesia, se encuentra en el corazón de la Iglesia y es para la Iglesia. Se siente y se sabe parte del Pueblo de Dios que expresa su vida de comunión y servicio evangelizador en diversos niveles y bajo diversas formas.

Para que el objetivo de la Renovación pueda irse logrando cada vez con mayor perfección, el Espíritu Santo ha suscitado cuatro medios fundamentales, que son los “caminos” a través de los cuales la renovación va alcanzando su objetivo.

Estos cuatro medios son patrimonio común de la Iglesia no son propiedad exclusiva de la Renovación. De hecho no hay nada en la Renovación que no se haya tomado de la Iglesia.

Sin embargo se dice que son medios fundamentales porque la Renovación los toma y los hace indispensables en todas sus comunidades, imprimiéndoles determinadas características que le dan una identidad definida, un modo de ser particular con el que la Iglesia se enriquece.

Estos cuatro medios fundamentales en donde los miembros de la Renovación participan en un momento dado son:

ASAMBLEA DE ORACION

La Asamblea de Oración es la Comunidad Inicial de la Renovación. Es su actividad central, el vehículo natural del Movimiento. Su finalidad primordial es la oración espontánea en común; en ella los fieles elevan al Padre su oración de alabanza, acción de gracias y adoración (CIC 2628, 2637, 2639); por Cristo el señor, centro de la reunión en la unidad del Espíritu Santo y en compañía de la Siempre Virgen María, Madre de Jesús y de la Iglesia (CIC 2673).
Elemento constitutivo de la Asamblea es: la Palabra de Dios que proclamada y acogida en oración, realiza el diálogo de Dios con el hombre. En la Asamblea de oración debe haber un tiempo breve dedicado a una reflexión sencilla en torno a la Sagrada Escritura, para orientar y alentar la oración de la comunidad. Al orar en torno a la Escritura, ésta va llegando cada vez a la mente y al corazón de los fieles, y los acerca a la sublimidad del conocimiento de Cristo Jesús, el Señor (CIC 2653-2654).
Finalmente ya que ninguna comunidad cristiana se edifica si no tiene su raíz en la celebración de la Eucaristía, las Asambleas deberán buscar entonces que sus miembros, de acuerdo a las circunstancias de tiempo y lugar, participen asidua, plena y activamente en la Fracción del Pan; por la cual se significa y se realiza la unidad de la Iglesia; se actualiza el misterio de nuestra salvación y se nos comunica la plenitud de la vida divina.

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SEMINARIO DE VIDA EN EL ESPIRITU (SVE)

De acuerdo con su misión, la Renovación propone que sus miembros logren un encuentro personal con Jesús Vivo y una adhesión explícita y personal a Él. Esto se logra ordinariamente mediante un Curso de Evangelización Fundamental o Curso de Iniciación.

Este curso comprende el “Anuncio primero del evangelio o Kerygma”, no como enseñanza de carácter doctrinal, sino como una proclamación viva del mensaje de salvación en un clima de oración y conversión, que conduce a:

1. Una experiencia Personal del amor de Dios.

2. Una experiencia de Jesús como Señor y Salvador.

3. Una experiencia del Espíritu Santo como motor de la vida interior, -que impulsa a la vida en comunidad como signo de salvación-.

Esta experiencia de Dios se suscita mediante una oración en la que se pide una Nueva Efusión del espíritu Santo, que da la conciencia profunda de la presencia íntima y amorosa de Dios, quien penetra el alma y la transforma por la acción santificadora de su Espíritu. Esta Efusión actualiza en cada uno, con efectos más o menos sensibles y prodigiosos, las gracias del Espíritu Santo recibidas en el Bautismo y la Confirmación.

Si bien este primer anuncio va dirigido en particular a quienes nunca han escuchado la Buena Nueva de Jesús, se vuelve cada vez más necesario pra gran número de personas que ya recibieron el bautismo (cfr. SD 26), a causa de las situaciones de descristianización tan frecuentes en nuestros días. Por ello; esta experiencia se realiza mediante la renovación de las gracias del propio Bautismo y la Confirmación, que llevan a una participación plena y madura en el culto y en la misión de la comunidad eclesiástica.

El Curso de Iniciación es extensivo -en sesiones cortas a lo largo de varios días- y lo imparte el “Equipo de Evangelización Fundamental” o “Equipo de Evangelizadores” de cada comunidad, supervisados por el Equipo Diocesano con programas cuyo contenido doctrinal está aprobado por la autoridad eclesiástica competente.

El Movimiento podrá además, impartir Cursos de Iniciación dirigidos a otros grupos o movimientos, previa petición al Coordinador de la Comunidad de Renovación en la Parroquia o al Equipo Diocesano, y se impartirá desde el carisma propio de la Renovación de acuerdo a sus posibilidades y siempre con la disposición de colaborar con toda la Iglesia Diocesana en la edificación del Pueblo de Dios.

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PEQUEÑOS GRUPOS DE ORACIÓN

Además de lo anterior, es necesario que los miembros de la Renovación que ya participaron en el Curso de Iniciación se reúnan semanalmente en grupos más pequeños cuya finalidad es la de orar y edificarse mutuamente (CIC 2689).
El Grupo de Oración es un lugar propicio para compartir con sencillez y gratitud las maravillas que Dios obra en cada uno, dando así motivo de una sólida edificación espiritual, pues todos los hermanos tienen en éste la oportunidad de manifestar con el ejemplo y el testimonio de la palabra al “Hombre Nuevo” de que se revistieron por la acción del Espíritu Santo (cfr. Col 3, 9b-10).El Grupo de Oración debe constar de los elementos ya enumerados para la Asamblea de Oración: Se trata de un grupo estable -no de un grupo abierto-, con el conocimiento mutuo de los participantes y la aportación de sus experiencias compartidas en un clima de mayor intimidad. Además, los Grupos de Oración deben pertenecer a la Asamblea de Oración de una Comunidad oficialmente integrada al Consejo Diocesano y ser supervisados por el “Equipo de Coordinadores de Grupos de Oración”.
Los Grupos de Oración, dóciles siempre a la discreta acción del Espíritu Santo, han de transformarse paulatinamente en verdaderas comunidades cristianas, plenamente integradas y comprometidas a una mayor radicalidad evangélica hacia la edificación de la Iglesia y de una nueva sociedad. Esta transformación los ha de llevar a buscar causes para su compromiso apostólico en las parroquias demás estructuras de la Iglesia Diocesana.
Así; el Grupo de Oración que camina hacia esta madurez debe estar en activa búsqueda de la voluntad de Dios, dispuesto siempre a llevarla a la práctica en compromisos concretos en comunión con su parroquia, cuidando que tales compromisos no obstaculicen el cumplimiento de las propias responsabilidades, que deben ser consecuentes con su vocación de comunidad anunciadora del Evangelio, habiendo ella misma escuchado primero.

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 FORMACIÓN BÁSICA

La Renovación también tiene la responsabilidad de ser educadora en la fe, ya que tendrá verdadera fecundidad en la Iglesia en la medida en que conduzca al mayor número posible de fieles, en su vida cotidiana, a un esfuerzo humilde, paciente y perseverante en santidad para conocer siempre mejor el Misterio de Cristo y dar testimonio de Él.

El objetivo de la enseñanza que la Renovación imparte pretende que los miembros del Movimiento logren descubrir su propia vocación mediante un recto entendimiento de las verdades básicas de la fe -que han escuchado y acogido por el Kerygma- y asuman hábitos de vida cristiana que les permitan cumplir su misión evangelizadora y santificadora en el mundo.

Particularmente, este proceso de maduración de la fe inicial debe lograr que el miembro de la Renovación Carismática Católica:

1) Consolide una seria vida de Oración personal y comunitaria como modo insustituible de penetrar en el misterio de Dios y vivir la comunión con Él, ya que una de las principales fuentes que alimentan la vida espiritual -ademas de la lectura asidua de la Sagrada Escritura y la participación continua en los sacramentos-, consiste en entregarse a la oración y esforzarse por conocer cada vez mejor su sentido profundo comprometiéndose a una vida de santidad.

2) Ore con la Palabra, la lea personal y comunitariamente como alimento espiritual que de inmediato nutre la vida de santidad, y la continúe estudiando de modo sistemático para obtener un conocimiento serio y preciso de la misma (DV 21).

3) Celebre la fe en los Sacramentos como medio insustituible para acrecentar la “Vida en el Espíritu”. Pues por la vivencia de los sacramentos, el que se ha renovado por la adhesión plena al primer anuncio del Evangelio, da frutos de santidad.

4) Fortalezca el crecimiento progresivo de la fe para estar capacitado a confesarla en la vida cotidiana con un fiel testimonio de santidad, a fin de que por el Evangelio, se comprometa con su presencia en la sociedad humana.

5) Construya la Comunidad, es decir; edifique la Iglesia a través de actividades concretas de comunión y participación parroquial con su familia, Grupo y Asamblea de Oración, transformando y dinamizando con su testimonio y unidad las realidades temporales entre las cuales vive.

Para lograr el objetivo de la formación, el Movimiento considera un medio insustituible los cursos que ofrece a través del “Equipo de Formación Básica” de cada comunidad, a quien ha tenido ya su Curso de Iniciación, además de la capacitación de manera sistemática con que la Iglesia ha educado a sus hijos.

Estos cursos extraen su contenido de la fuente Viva de la Palabra de Dios, transmitida mediante la Tradición Viva de la Iglesia y la Sagrada Escritura -depósito sagrado encomendado a la Iglesia-, que el Magisterio escucha, custodia y explica con el carisma de la verdad.

Este contenido se encuentra desarrollado en el plan de Formación Básica, que constituye el programa de la catequesis básica de la RCCES, así como en la Escuela Diocesana “La Palabra es Vida”, la cual se encarga de la capacitación y formación a nivel diocesano de los servidores en su respectivo equipo de servicio.

En resumen: la catequesis busca conducir a los hermanos -en la unidad de la fe-, al conocimiento del hijo de Dios y a formar al hombre perfecto, maduro, que realice la plenitud de Cristo según la voluntad del Padre, con la guía del Espíritu Santo (cfr. Col 3, 1-4). Así pues, el Movimiento impulsa a sus miembros a que asuman el compromiso de procurar su formación permanente de acuerdo a sus carismas y a las necesidades de su comunidad.

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MEDIOS COMPLEMENTARIOS

De la misma manera que los medios fundamentales, los medios complementarios pertenecen al patrimonio común de la Iglesia y, aunque no están presentes en todas las comunidades de la Renovación, son caminos para llevar a las personas a una experiencia con el Dios Vivo.

Los medios complementarios mas conocidos -presentados de manera enunciativa y no limitada-, son:

  • Encuentros y Congresos masivos.

  • Misas con intención por enfermos.

  • Asistencia personal con oración por enfermos en sus hogares u hospitales.

  • Evangelizaciónes públicas donde se proclama el Kerygma (Avanzadas Diocesanas)

  • Jornadas de evangelización casa por casa y persona a persona.

  • Conciertos musicales evangelizadores.

  • Evangelización a través de teatro, periódico mural, mimos y marionetas.

  • Centros Evangelizadores como: Cafés, Bibliotecas, etc.

  • Evangelizaciones en Colegios.

  • Eventos evangelizadores para Jóvenes (ENJES).

  • Encuentros nacionales de Sacerdotes.

Todos estos medios complementarios no están presentes en todas las comunidades de Renovación sino solamente en algunas, dependiendo de sus características parroquiales y de las necesidades de éstas. Estos medios complementarios, también han sido motivos para llevar a los Renovados a un apostolado más comprometido  dentro de sus parroquias respectivas.

Lo más importante de estos medios, es que deben conducir a los participantes a integrarse en la actividades del Movimiento de la Renovación o en los apostolados de la parroquia.

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